Tecnosexuales: los nuevos hombres que viven "conectados"
Están al tanto de los últimos adelantos tecnológicos y los compran, los usan y los muestran. Tienen alto poder adquisitivo, son narcisistas, urbanos y sociables. Son también un ícono de la nueva masculinidad.
Si usted ignora el sentido de la palabra gigahertz, o piensa que ringtone es una flamante marca de galletas y que firewire es el nuevo goleador del Chelsea, o acaso intuye que MP3 o Palm son los recientes hallazgos de la ciencia contra la depresión de los domingos, tal vez esté un tantín fuera de una tendencia cada vez más marcada entre los hombres de alto poder adquisitivo: ser un tecnosexual, es decir, vivir por y para la tecnología, estar pendiente de los últimos adelantos, llevárselos a casa siempre
que se pueda, y casi siempre se puede, e incorporarlos a su vida y a la de su familia como un habitante más.
Tecnosexual no implica que usted vea un I Pod y se arrodille a declararle su amor eterno. Y si tampoco está al tanto de lo que significa I Pod tal vez necesite actualizarse un poquitín. Los expertos toman la definición tan vasta y popular de metrosexual, el señor que vive para su cuerpo y lo muestra, para definir al tecnosexual, el señor que vive para la tecnología, la aplica y la muestra.
Un relevamiento de la empresa Universal McCann hecho sobre cuatro millones de hombres de casi todo el país, revela que el dieciocho por ciento, 718.000, son tecnosexuales, u hombres tecnológicos.
—Ya no es aquel aquel hombre brillante que sólo sabía de tecnología, que era introvertido, metido en su mundo e incluso algo descuidado por su apariencia —explica Margaret Grigsby, presidente de McCann World Group Argentina— Ya no son aquellos casi cavernícolas de la tecnología, sino que son hombres sociables, que les gusta compartir, que salen con amigos, que van al cine y al teatro, hacen deportes, tienen un componente gregario muy importante, contra lo que uno podría imaginar.
¿Qué dicen los datos? Que el hombre tecnológico usa Internet todos los días, que están informados al minuto de los adelantos tecnológicos, que por eso se convierten en punto de referencia para familia y amigos a la hora de recomendar uno, que son los primeros en hacerse del último avance técnico y, en general, concuerdan con frases que aseguran: "Pagaría lo que fuera por un aparato que realmente quisiera", o "Entre mis amigos siempre soy el primero en tener lo último".
Son gente más hedonista, para quienes también la tecnología es un símbolo de estatus, y están conscientes de que la tecnología es un saber de hombres —explica Grigsby— Si hace generaciones se decía que el hombre sabe de autos, hoy se dice que el hombre sabe de aparatos, de tecnología.
Para Mariela Mociulsky, psicóloga, directora de Consumer Trends, una empresa del grupo CCR de estudio de tendencias, se trata de una nueva forma de vivir la masculinidad, luego de los cambios en los paradigmas sociales de género.
Este nuevo hombre aprendió a combinar la solidez con la sensibilidad. Son varones sensibles, democráticos, solidarios, que dejaron atrás el modelo patriarcal y machista de generaciones anteriores; han roto las barreras de los estereotipos tradicionalmente considerados femeninos: aceptan la propia vulnerabilidad, aprenden a expresar sus emociones y sus sentimientos, a pedir apoyo y ayuda. También se ven nuevos íconos del consumo masculino. Y la tecnología es uno de ellos. Los mismos hombres reconocen que se dejan tentar por esa categoría de consumo como las mujeres con la ropa.
Si usted se topa con un señor que está concentrado frente a una laptop o a una notebook, con los auriculares pendientes de un pequeño aparatito no mayor que un encendedor del que surge una música, seguramente bajada de Internet pese a los embates legales, mientras su teléfono se ilumina y hace escuchar un fragmento de la Marcha Triunfal, de "Aída", tal vez usted esté frente a un tecnosexual. Es decir, son fáciles de reconocer en acción. También es probable descubrir a un hombre tecnológico cuando habla, sin que esté pendiente de sus aparatos: en general son biblias generosas a la hora de compartir lo que saben, aunque lo último no es excluyente.
El estudio no revela, no fue pensado para ello, sentimientos y cualidades del tecnosexual, también llamado "techie". Por ejemplo, sabemos por la encuesta que un "techie" es un tipo fiel a una marca, cuando descubre calidad en ella. ¿Es fiel en su vida? Misterio. Su dominio de la tecnología ¿se extiende a los espacios simples de la vida, o el tipo ve un destornillador y llora? Misterio
Tampoco importa demasiado. En relación con sus pares del mismo nivel económico, van más al cine, viven mucho más Internet, leen más revistas, ven mas televisión por cable. Por raro que parezca, no leen más libros que el medio del argentino medio, que es muy poco.
De la televisión por cable seleccionan los canales de música, deportes, noticias y cine. Prefieren las bebidas hidratantes, las gaseosas light, los cereales, la comida rápida y los snacks, ideales para comer al lado de la computadora.
Van a gimnasios, toman vitaminas, suplementos alimenticios, controlan su peso, se cuidan, pese a la comida rápida, compran por Internet y en shoppings y, en su mayoría, viajaron en avión en el último año y oscilan entre los 30 y los 54 años, una franja de edad asociada al poder adquisitivo. Debe haber muchos chicos que no llegan a poder comprar la tecnología de última generación.
Vimos que son gente a la que le gusta salir —explica Grigsby— Van a la fiesta o al asado con los amigos, pero están informados por mensajes de texto, por alertas en el celular, porque se conectan a Internet, sin tener que sacrificar la reunión social para chequear como va el partido que juega su equipo favorito.
Así como hay tecnosexuales que gozan sus aparatos, los hay quienes los compran sin saber qué hacer con ellos. La comunidad "techie" los rechaza.
—Si andas con tecnología y no la sabes manejar, puedes quedar en ridículo —dice Grigsby, una nicaragüense que hace un año y medio está en Argentina— Tienes un símbolo de poder adquisitivo, pero no de poder intelectual.
—La destreza en el manejo, del caballo antes, del auto, de la tecnología hoy, encarna la masculinidad como expresión de poder y prestigio —sostiene Mociulsky— Cuanto más sabe y más destreza tiene el hombre, más puede cazar, dominar y conquistar.
Así son los tecnosexuales. Habrá más cada vez, cuanto más fácil y barata sea la tecnología. Fin de la nota. Para dar vuelta la página, presione enter.
Están al tanto de los últimos adelantos tecnológicos y los compran, los usan y los muestran. Tienen alto poder adquisitivo, son narcisistas, urbanos y sociables. Son también un ícono de la nueva masculinidad.
Si usted ignora el sentido de la palabra gigahertz, o piensa que ringtone es una flamante marca de galletas y que firewire es el nuevo goleador del Chelsea, o acaso intuye que MP3 o Palm son los recientes hallazgos de la ciencia contra la depresión de los domingos, tal vez esté un tantín fuera de una tendencia cada vez más marcada entre los hombres de alto poder adquisitivo: ser un tecnosexual, es decir, vivir por y para la tecnología, estar pendiente de los últimos adelantos, llevárselos a casa siempre
que se pueda, y casi siempre se puede, e incorporarlos a su vida y a la de su familia como un habitante más.Tecnosexual no implica que usted vea un I Pod y se arrodille a declararle su amor eterno. Y si tampoco está al tanto de lo que significa I Pod tal vez necesite actualizarse un poquitín. Los expertos toman la definición tan vasta y popular de metrosexual, el señor que vive para su cuerpo y lo muestra, para definir al tecnosexual, el señor que vive para la tecnología, la aplica y la muestra.
Un relevamiento de la empresa Universal McCann hecho sobre cuatro millones de hombres de casi todo el país, revela que el dieciocho por ciento, 718.000, son tecnosexuales, u hombres tecnológicos.
—Ya no es aquel aquel hombre brillante que sólo sabía de tecnología, que era introvertido, metido en su mundo e incluso algo descuidado por su apariencia —explica Margaret Grigsby, presidente de McCann World Group Argentina— Ya no son aquellos casi cavernícolas de la tecnología, sino que son hombres sociables, que les gusta compartir, que salen con amigos, que van al cine y al teatro, hacen deportes, tienen un componente gregario muy importante, contra lo que uno podría imaginar.
¿Qué dicen los datos? Que el hombre tecnológico usa Internet todos los días, que están informados al minuto de los adelantos tecnológicos, que por eso se convierten en punto de referencia para familia y amigos a la hora de recomendar uno, que son los primeros en hacerse del último avance técnico y, en general, concuerdan con frases que aseguran: "Pagaría lo que fuera por un aparato que realmente quisiera", o "Entre mis amigos siempre soy el primero en tener lo último".
Son gente más hedonista, para quienes también la tecnología es un símbolo de estatus, y están conscientes de que la tecnología es un saber de hombres —explica Grigsby— Si hace generaciones se decía que el hombre sabe de autos, hoy se dice que el hombre sabe de aparatos, de tecnología.
Para Mariela Mociulsky, psicóloga, directora de Consumer Trends, una empresa del grupo CCR de estudio de tendencias, se trata de una nueva forma de vivir la masculinidad, luego de los cambios en los paradigmas sociales de género.
Este nuevo hombre aprendió a combinar la solidez con la sensibilidad. Son varones sensibles, democráticos, solidarios, que dejaron atrás el modelo patriarcal y machista de generaciones anteriores; han roto las barreras de los estereotipos tradicionalmente considerados femeninos: aceptan la propia vulnerabilidad, aprenden a expresar sus emociones y sus sentimientos, a pedir apoyo y ayuda. También se ven nuevos íconos del consumo masculino. Y la tecnología es uno de ellos. Los mismos hombres reconocen que se dejan tentar por esa categoría de consumo como las mujeres con la ropa.
Si usted se topa con un señor que está concentrado frente a una laptop o a una notebook, con los auriculares pendientes de un pequeño aparatito no mayor que un encendedor del que surge una música, seguramente bajada de Internet pese a los embates legales, mientras su teléfono se ilumina y hace escuchar un fragmento de la Marcha Triunfal, de "Aída", tal vez usted esté frente a un tecnosexual. Es decir, son fáciles de reconocer en acción. También es probable descubrir a un hombre tecnológico cuando habla, sin que esté pendiente de sus aparatos: en general son biblias generosas a la hora de compartir lo que saben, aunque lo último no es excluyente.
El estudio no revela, no fue pensado para ello, sentimientos y cualidades del tecnosexual, también llamado "techie". Por ejemplo, sabemos por la encuesta que un "techie" es un tipo fiel a una marca, cuando descubre calidad en ella. ¿Es fiel en su vida? Misterio. Su dominio de la tecnología ¿se extiende a los espacios simples de la vida, o el tipo ve un destornillador y llora? Misterio
Tampoco importa demasiado. En relación con sus pares del mismo nivel económico, van más al cine, viven mucho más Internet, leen más revistas, ven mas televisión por cable. Por raro que parezca, no leen más libros que el medio del argentino medio, que es muy poco.
De la televisión por cable seleccionan los canales de música, deportes, noticias y cine. Prefieren las bebidas hidratantes, las gaseosas light, los cereales, la comida rápida y los snacks, ideales para comer al lado de la computadora.
Van a gimnasios, toman vitaminas, suplementos alimenticios, controlan su peso, se cuidan, pese a la comida rápida, compran por Internet y en shoppings y, en su mayoría, viajaron en avión en el último año y oscilan entre los 30 y los 54 años, una franja de edad asociada al poder adquisitivo. Debe haber muchos chicos que no llegan a poder comprar la tecnología de última generación.
Vimos que son gente a la que le gusta salir —explica Grigsby— Van a la fiesta o al asado con los amigos, pero están informados por mensajes de texto, por alertas en el celular, porque se conectan a Internet, sin tener que sacrificar la reunión social para chequear como va el partido que juega su equipo favorito.
Así como hay tecnosexuales que gozan sus aparatos, los hay quienes los compran sin saber qué hacer con ellos. La comunidad "techie" los rechaza.
—Si andas con tecnología y no la sabes manejar, puedes quedar en ridículo —dice Grigsby, una nicaragüense que hace un año y medio está en Argentina— Tienes un símbolo de poder adquisitivo, pero no de poder intelectual.
—La destreza en el manejo, del caballo antes, del auto, de la tecnología hoy, encarna la masculinidad como expresión de poder y prestigio —sostiene Mociulsky— Cuanto más sabe y más destreza tiene el hombre, más puede cazar, dominar y conquistar.
Así son los tecnosexuales. Habrá más cada vez, cuanto más fácil y barata sea la tecnología. Fin de la nota. Para dar vuelta la página, presione enter.

