EPISODE 1 - ASALTO
Gritos, gemidos, dolor y caos. Asi es el campo de batalla, agudos zumbidos pasan cada segundo por encima de mi cabeza advirtiendome de cuan cerca estoy de una muerte rapida y horrible, pero soy un Skarr y nosotros no tememos a nada.
Los reveldes estan concentrados en un almacen de armas disponiendo de un gran numero de armas y munición, segun la información dada tienen como rehen a una decena de civiles con ellos, salvarlos es lo primario. Por las ventanas del oscuro edificio de metal se perciven los inequivocos reflejos de mirillas telescopicas, sin duda francotiradores. Las puertas estan bloqueadas desde el interior la entrada parece imposible pero fijandome observo una entrada que habran obiado dada su complejidad, almenos... compleja para alguien que no sea un Skarr.
Una pequeña obertura a unos 15 metros del suelo solo protegida por una sencilla rejilla de hierro que mis afiladas garras no les costará de destrozar, por el tamaño parece ser un conducto de ventilación que da hacia el interior del almacen, ahora unicamente hay que despistar a los francotiradores de alguna forma. Miró entre los multiples compartimentos de mi armadura y hallo aquello que buscava, una granada de humo.
Acoplo rapidamente la granada a mi Fusil de asalto y por encima de la improvisada y ya demacrada empalizada, la granada impulsada por el fusil traza una ovalada parabola hasta caer justo enfrente de la pared explotando en una gigantesca bola de humo. Unos cuantos ademas de mi nos lanzamos hacia la fabrica aprovechando la covertura visual de la cortina de humo, llegando hacia sus metalicas paredes.
Oigo disparos, los francotiradores estan despachando a unos cuantos de los nuestros, no importa. Tenso mis garras y salto, con un poderoso golpe las clavo a la pared a medio camino de la ventana y el suelo, clavando a su vez las de las patas traseras, la pared chirria, esto lo habrá oido alguien. Me apresuro a subir clavando mis zarpas en la dura lamina metalica hasta tener frente de mi la rejilla por donde colarme. Pero algo mal, un estruendo y al instante un dolor terrible en mi pierna izquierda me indica que he sido alcanzado por un balazo. El sujeto lleva una pistola normal, esta apuntandome por la ventana a mi izquierda, de cabeza calva y mediana edad el sujeto frunce negativamente el ceño al percatarse de que no he caido en picado y sigo agarrandome con todas mis fuerzas a la pared.
Intenta disparar de nuevo pero algo antes hace que su cabeza explote en mil pedazos salpicando mi blanco pelaje.
¿¿¿???- Objetivo abatido
Bien hecho!
Con un rapido garrazo la inutil proteccion de hojalata cede y deja el camino libre hacia el interior del almacen. Entro poniendo casi en horizontal mi cuerpo, otra de las ventajas de ser Skarr es que puedes con moderada facilidad desplazarte a cuatro patas bastante arras del suelo si hace falta. Mi compañera me sigue, pero ella agazapada se impulsa con codos y piernas para avanzar. Tras pocos minutos de avanzar oimos pasos parece que saben que estamos ahi dentro. Es mas que seguro que habran encontrado el cadaver de su compañero.
Vamos a la sala de control, desde ahi abriremos las puertas del alamacen para que el resto de nuestro escuadron pueda entrar.
¿¿¿??? - Ok!
De pronto oigo con mis sensibles pabellones auditivos el sonido del metal xirriando, estan quitando las rejillas de los conductos de ventilacion. Accelero mi marcha por los conductos siempre atento de que mi compañera siga mis pasos, para nuestro horror por detras nuestro una humarera de color verdosa se nos aproxima, sin duda algun tipo de gas anestesiante o peor aun!.
Tras un incesante y estresante galope a cuatro patas al frente nuestro la ultima rejilla y donde segun el mapa del visor deveria estar la sala de mandos, cojo a mi compañera que empieza a toser por culpa del gas y rompo de un buen golpe con la pata trasera la rejilla, cayendo ambos enmedio de la sala.
Un hombre alto y de tez morena se giro, a su costado habia el propietario de la fabrica, junto a ellos dos Gorkans una raza de perros gigante, alterada geneticamente, nos miraban fijamente. Sin esperar un segundo mis reflejos felinos me hizieron apuntar la ametralladora ala cabeza del hombre negro que iva a sacar “algo” del interior de su traje, pero que el silencioso impacto de la bala en su craneo logró detener cayendo este pesadamente al suelo.
Los Gorkans salieron disparados hacia nosotros casi en el mismo instante despues de la muerte de su supuesto amo, uno de ellos acribillado por mi compañera al saltar sobre ella desde demasiada distancia, el otro logro saltarme encima, parandolo solo un segundo antes de que sus colmillos me cortaran el cuello en dos y expulandolo con una fuerte coz de mis patas traseras, las cuales con las uñas extendidas rajaron todo el pectoral y vientre del animal, impactando fuertemente este contra una de las paredes.
Mientrastanto mi compañera se dava prisa en rematar a la fiera por si esta no habia perecido aun. Rapidamente abrimos las puertas de contención y el resto de soldados entraron, el combate duro escasos minutos y todos los infractores fueron muertos y posteriormente los supervivientes ejecutados tras ser correctamente interrogados.
